Hay lugares que te sorprenden y te llevas para siempre. Y es que Brasil es un país único en todos los sentidos. Desde su gente, la comida o cultura, ya te digo que te enamorarás por completo. Y es que aunque al llegar muchas cosas me sorprendieron (yo tan malacostumbrada a viajar por Europa), repetiría mil veces esta aventura. Y aunque debería empezar por Río que es lo que todo busca, también he de decir que cambio el discurso y empezaré por otro lugar.
Así que como buena viajera y aventurera, aquí te contaré lo que fue mi experiencia. Con los puntos clave que fueron para mí y con las ventajas de tener familia y amigos locales (esto cambia sin duda los viajes). Pero sobre todo, con la sinceridad y el cariño que guardo en especial a Brasil. Un lugar que siento como un hogar, en el que encontré similitudes a mi Canarias linda y que me hizo reconectar con la naturaleza como hacía tiempo no sentía. Así que acompáñame en este relato en mi primera etapa: São Paulo.
Y para que pueda acompañarte en este viaje, aquí te dejo la banda sonora que inspiró estas palabras
Algo que me contó mi chico y mi querida amiga Izadora es que mis orígenes canarios y los inicios de la ciudad de São Paolo estaban más relacionados de lo que nadie se imaginaría. Y es que sí, en esa época tan colonial y en la que todo el rato los de occidente nos creíamos la panacea, llegó un canario, llamado José Anchieta, padre Anchieta, a Brasil. Según cuenta la historia, sería él quien fundaría la ciudad de São Paolo. En algunos artículos dice que también fundó Río Janeiro, pero no sé si darles tantos méritos, y no estoy 100% de esta información. Si sabes un poco más sobre su figura me encantaría que lo compartieras en comentarios.
Lo cierto es que en Tenerife si puedes encontrar alguna calle que se llama Padre Anchieta y demás. Pero cuando fuimos hace un par de años a su isla natal en busca de la casa o de un museo de este señor, para entender que había llevado a este “apóstol de Brasil” como lo denominan allí, les diré que la casa estaba poco más que en ruinas. Aunque tiene sentido, estamos en el siglo XXI y este señor la tuvo que fundar por el 1554. Pero de Colón y compañía han pasado también siglos y siglos y sí tenemos de todo, ¿no? Curioso. Sé que se iba a hacer como una casa museo, pero no sé si se llegó a terminar o a llevar a cabo el proceso.
Pero bueno, no solo fundó la ciudad, también se fue con los indígenas de Piratininga, por lo que leí en un artículo muy interesante de la Universidad Comillas, te lo dejo aquí. Se le daban bien los idiomas y además de fundar una escuela, conseguía comunicarse y conocer a la perfección la cultura y lengua tupi-guaraní. También fue un apasionado y curioso por la fauna, flora y geología. Quizás sea un poco soñadora, pero me gusta pensar que el padre Anchieta no fue por sus ansias de poder a este maravilloso país, sino de conocer y poder ir más allá de la sociedad de la época. Y por eso, Brasil se convirtió así no en un lugar que evangelizar como misionero, sino, un lugar del que aprender e integrarse.

Vamos con lo llamativo para los europeos, en la cual me incluyo antes de conocer a mi chico y mi grupo de amigos brasileños, que el prototipo de la mujer y el hombre brasileño llevado al estereotipo a un nivel surrealista. Y es que cuando indagas en su historia y cultura, te das cuenta que los rasgos se ven interrelacionados entre tantas regiones del mundo. Y sin duda, estamos super equivocados en estos estereotipos que el audiovisual ha fomentado. Entonces, para mí decir “esta persona es el estilo de una persona brasileña” es cometer un error garrafal.
Y aquí te va una curiosidad, ¿sabías que las principales comunidades de las olas de personas migrantes llegadas a São Paulo no son solo europeos? Seguro que por ahí italianos y portugueses vienen a tu cabeza. Pero, ¿qué me dices si te digo que de las principales comunidades migrantes se encuentran los alemanes o japoneses? Sí, sí. Sobre todo esta parte más oriental sería a principios del XX. Aquí te dejo un video muy interesante que te hará entender mejor cómo la actual sociedad brasileña se compone por antepasados italianos, japoneses, africanos, y mucho más.
Entre las cosas que sí o sí tienes que experimentar, aquí te dejo algunas de mis recomendaciones, que a mí personalmente me encantaron.
Sin lugar a dudas, los domingos sí o sí se tienen que dedicar a la Avenita Paulista. En este día la cierra para que todos los transeúntes puedan disfrutar del arte, la comida y el artesanato (los pequeños comerciantes que venden joyas y de todo). Por aquí también tienes para ver:
Y otro barrio que también recomiendo para conocer el arte local recomiendo Vila Madalena, dónde está el Beco do Batman, allí tienen muchos murales, galerías pequeñas, arte callejero, y lugares con música muy chulo.
A mí este parque me sorprendió en todos los sentidos, porque es de esos lugares que no te esperas que pueda tener tantas cosas. Desde construcciones icónonicas por uno de los arquitectos más reconocidos de Brasil como es Oscar Niemeyer hasta espacios culturales en los que disfrutar de un día tranquilo y especial. ¿Qué lugares deberías ver?
Sobre el centro
Nosotros fuimos en una época en el que el centro, que es como el casco antiguo en realidad, no nos atrevimos a visitarlo. Al ser mi primera vez en Brasil querían que aprendiera un poco más sobre el tema de la inseguridad para ser más precavida. Lo cierto es que al pasar solo con el coche por allí, ya me dio bastante respeto, sobre todo, ese sentirte mal por ver a la gente en tales condiciones en la calle, con estados de malnutrición elevados, niños solos también en situaciones deplorables.
Fue de las cosas que peor llevé en Brasil, ver este tipo de vivencias que experimenta la pobreza en un país con tantos avances y con personas viviendo en umbrales de la precariedad que ni nos podemos imaginar en Europa. Sobre todo, porque todo el rato me salía esa parte de intentar ayudar a las personas y es que en un país que muchas veces en los asaltos son a mano armada y acabas muriendo, tienes que aprender a lidiar que por mucho que quieras no puedes interferir. Y que es mejor donar a asociaciones que de verdad sí están gestionando este tipo de problemáticas y generan cambios reales. Así que aprovecho para incentivar en tu viaje que no sea solo para sacarte la foto y decir que has estado en este país, contribuye con las comunidades indígenas, con la cultura brasileña, y con las entidades que están generando cambios positivos. Aquí te dejo un link con varias organizaciones.
Principales lugares a ver en el centro
Y como buena ciudad de los museos, aprovecho para dejarte algunos que en especial recomiendo (varios de ellos iré mi próxima vez en esta ciudad):
Deja que la ciudad te atrape, disfruta de ella, pero también respeta el modo de vivir. No te voy a negar que hay lugares que son peligrosos, que te pueden asaltar o que no vayas con atención. Sin duda es una ciudad muy avanzada, pero la pobreza, la incertidumbre y el no tener dinero ni para sobrevivir lleva a la gente a situaciones muy complicadas. Nunca justificaré la violencia, pero es fácil quejarnos de inseguridad si después no abrimos un poco los ojos y nos damos cuenta de que no es sencillo cuando tienes desde bandas criminales que te controlan hasta un modelo en el que es fácil endeudarte solo con vivir. Pero a pesar de todo, Brasil es un lugar que sí o sí merecerá siempre la pena conocer.
Su gente es maravillosa, mi familia y grandes amigos/as son de allí. Y en cierto modo, para mí, Brasil también es hogar. Así que espero pronto volver a este lugar que me hizo sentir en casa y que con tanto cariño me acogió. Gracias, Brasil.