Relato de Pipa – Brasil

7 meses ago
Gonzalo Hernan Ramirez
311

Pipa, allá vamos

Hay lugares, pueblos, sensaciones y momentos que ocupan un lugar en los recuerdos preferidos de los viajes.
Cuando leo algo relacionado a Pipa, en el Nordeste de Brasil, me vienen a la cara una expresión de disfrute vivido.
Siempre fui apasionado por viajar a Brasil. Recorrer sus playas. Especialmente las del norte. Que aún guardan esa mezcla de salvajes, vida sin prisa. Pero con las comodidades suficientes para divertirse y relajarse.

Su historia empieza como muchas otras, un típico pueblo de pescadores que en un momento es descubierto por aquellos que van buscando las mejores olas posibles. Tabla en mano, vehículos 4×4 y mucha aventura.

Pipa Brasil 2019-Con Mauricio Escalona

¿Como es Pipa?

Pipa, es la ciudad vecina de la más conocida Natal. Que es la capital del estado Rio Grande do Norte. Es pequeña, acogedora, bella. No hay señales de stress.
Su calle principal llamada Golfinhos, va paralela al mar y es donde casi todo sucede.
Tiene una faceta de día, donde pasa desapercibida. Y al comenzar la tarde, se llena de vida.

Hay esquinas que uno disfruta de pasar cuando vamos para algún lado en nuestra ciudad. En este caso, todo el largo de esta calle nos llena los ojos.

Los negocios, decorados con artesanías locales, velas, música que ambienta. Las personas que parecen estar en un estado de relax justo para caminar sin preocupaciones.
Los barcitos. Que lindos los barcitos! Testigos de charlas y risas interminables entre cada cerveza “helada” que se pide.
Tiene esas callecitas que dan gusto perderse. Nos llama la atención algo y terminamos caminando sin rumbo fijo.

Praia Golfinhos

Y la estrella principal. La playa!

Hay para todos los gustos. La del centro, llena de gente a toda hora y con los barquitos de pescadores como postal.
Otra es Praia do amor, que lleva ese nombre por la visual que se tiene de ella desde las alturas.  Acá las olas permiten que se pueda disfrutar del surf.
Nuestro consejo, ir a Playa de Madeiro. Que es más ancha que todas y con acantilados detrás que le dan un marco imponente.

Y dejo para el final la Playa Golfinhos. Es paradisíaca.  Para disfrutarla hay que mirar antes de ir la tabla de mareas. Solo se puede acceder cuando está en su punto más bajo el agua.
Ya sea caminando desde la playa del centro o bajando por unas escaleras improvisadas desde los acantilados que están pegados a la ruta.
Una vez allí, los colores del agua, las piedras rojizas que la contienen en cada costado, la vegetación y el ambiente que la rodea, la hacen mágica. Si ya con su paisaje nos alegra el alma, al meternos al mar, haciendo pocos metros, veremos en vivo y al natural a los delfines jugar en el agua y alimentarse. ¿Algo más se puede pedir?
En la parte de sombra de la arena, suelen haber personas que realizan masajes sobre unas camillas para que nos olvidemos un rato del mundo.

Cómo en los cuentos que nos leían de chicos. El hechizo no dura para siempre. Y luego de unas horas de estar allí, hay que emprender el regreso. La marea empieza a subir y hay que retirarse antes de que sea tarde y el agua tape todo.

Seguimos por Pipa

Volviendo al ritmo nocturno. Hay heladerías como la llamada “Preciosa” que es atendida por sus dueños italianos, donde sus cremas son deliciosas.
También el restaurant “Agua Na Boca” o “Panela do Barro” que tienen exquisiteces de mar como el “Peixe ao Papelote”.
Y para combatir el calor, mi postre preferido!. “Açaí na tigela”.Es un plato hecho con un fruto congelado llamado açaí propio de la zona de amazonas.

Lo colocan en un tazón, le agregan rodajas de banana, granola, y trocitos de otras frutas locales. ¡Es super sabroso! ¡Y muy refrescante! A la salida de la playa es una obligación llevarse uno para el camino hacia la posada.

Vida de playa. Ropa cómoda. Bronceador. Caminatas al lado del mar. Paseo. Salida nocturna. Y descanso hasta que el cuerpo solo avisa cuando quiere comenzar de nuevo.

Acai Na Tigela

Un lugar único

Hay lugares en los que uno siente que disfruta tanto que no se quiere ir. Y cuando finalmente nos vamos, lo recomendamos para que más puedan tener esa linda experiencia.

Cuando tengan la oportunidad de ir, no olviden ir momentos antes de que caiga el sol a la Crepería Marinas. Está ubicada donde se junta el río con el mar y justo ahí es donde se da la puesta de sol.

Busquen una mesa cerca de la baranda, pidan los crepes que son la especialidad de la casa y escuchen cuando den “play” y una música clásica empieza a sonar por unos minutos. Es justo cuando el sol desaparece en el horizonte.

Los aplausos generales cierran la función. Mañana será otro gran día.

RRSS de nuestro viajero, ¡síguelo parano perderte nada!

Autor: Gonzalo Hernan Ramirez

Deja una respuesta