De viaje a Montanejos en camper

2 semanas ago
Jaume Oller Puig
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Nuestro destino, Montanejos

Estas a punto de descubrir una de las mejores historias reales jamás contadas. Todo empieza un día cualquiera, de entre semana, tres amigos de toda la vida deciden hacer algo diferente. Dado que no quiero revelar sus identidades reales, los llamaremos: Pichi, The fucking boss y el tercero seré yo. 

¿Y qué se puede hacer diferente con esta situación de COVID? Pues irnos a contarnos las penas lo más lejos posible. ¿Cómo? En una furgoneta camper que tenía hasta tirachinas. ¿Dónde es lo más lejos posible? Pues a la frontera de tu comunidad. 

Montanejos paraiso natural, desde el aire de Ono García

Así empieza a trazarse nuestro plan. 

Lo primero fue tener claro que queríamos irnos a algún lugar donde hubiera mucho verde. Queríamos desconectar del mundo, queríamos aire puro, y queríamos coger pokemons que no pudieran estar en cualquier parte (nótese la ironía).

De aquí surgieron varios posibles destinos, pero desde el primer momento teníamos claro que Montanejos era la opción ideal. También jugó su papel el tiempo. Cuando hicimos la reserva no daba lluvia para las fechas elegidas, pero a medida que se acercaba cambió. A 3 días de marcharnos indicaba que llovería 2 de los 3 días, y el tercero saldría nublado. Ante esta situación planteamos la opción de ir a otro lugar de características similares para conseguir buen tiempo, pero dado que no se podía salir de la Comunidad Valenciana y que estaba toda la Comunidad con una situación similar, acabamos yendo allí, MONTANEJOS.

El paseo hasta la fuente de los baños

Organizamos el viaje adecuando el plan a la lluvia

El plan era el siguiente:

  • Día 1: Salida al mediodía, llegada casi al anochecer y poco más.
  • Día 2: Levantarnos a una hora decente y visitar La puebla de Arenoso y las vistas al pantano. Volver a Montanejos por la tarde, (aquí había alguna hora suelta en la que no llovía) y bañarnos en las aguas termales del río Mijares y después dar una vuelta por el pueblo.
  • Día 3: Madrugar mucho, y hacer una ruta de 18 km andando para llegar al mediodía a la “furgo”, comer y empezar el trayecto de vuelta a casa.

Más o menos eso era lo estipulado y creo que lo cumplimos, pero con algunos cambios que os relataré a continuación:

Voy a obviar algunos pasos como los de reservar la furgoneta camper y hacer la compra.

Cruzando el río mijares durante la ruta de los estrechos

¿Estamos listos?

El día 26 de noviembre ya a puntito irnos de aventuras y con los nervios a “coliflor” de piel después de enviar 1000 audios explicativos de qué cosas coger, indicaciones de última hora, etc. (me enviaron a la mierda por los audios, pero fue con amor). Nos reunimos en el punto de recogida de la “furgo”.

Firmamos el contrato, el encargado nos explica el funcionamiento de la furgoneta, cargamos nuestras cosas y salimos rumbo a Montanejos, llegamos, encontramos un sitio ideal para estacionar la “furgo”; con vistas al río, fuera del pueblo, pero a la vez próximo a él y casualidad que era el aparcamiento de entrada a la fuente de los baños. Ese día cenamos tortilla de patatas con cebolla (como diría Pichi “OJO”) del chef “THE FUCKING BOSS” y nos pusimos hasta arriba de cerveza sin gluten que mi amigo Pichi se encargó de traer aposta para mi (soy celiaco) y también burret (muy típico en varios puntos de la Comunidad Valenciana) que al final es licor café con Coca-Cola. Dos botellas nos bebimos en un rato.

La camper de Road Trip Adventure

La furgoneta tenía dos camas bastante grandes, una encima de la otra. Y aquí se planteó otro dilema, ¿cómo lo haríamos para dormir? Elegiría cama, ni más ni menos que el ganador de 15 rondas de Brisca. ¿Quién ganó? Lamentablemente no fui yo y me tocó dormir abajo con otro de ellos. Pero no hubo ninguna catástrofe puesto que había suficiente espacio y entre los pedos de los dos nos dábamos más calor que el que podía tener el de arriba (aunque el de arriba tenía un don; era potente) y tampoco tuvo mayor repercusión.

Llovió bastante, pero de ninguna manera tanto como indicaba el tiempo.

Finiquitado el viernes 26, empezamos el sábado 27.

Nos despertamos sobre las 10. No llovía, así que abrimos la puerta y estaba TODO verde. ¿Eso tenía precio? Comimos algo disfrutando de aquellas maravillosas vistas y fuimos a ver la fuente de los baños.

Cogí el bañador y la toalla y sin pensarlo mucho nos metimos. Habíamos leído por internet que allí había aguas termales y también que eso de que el agua estaba caliente era mentira; la realidad es que existen ciertos puntos en los que sale agua caliente, pero el agua no está caliente, digamos que en ciertos puntos estaba tibia y en los otros no estaba tan fría como debería estar un río a finales de noviembre, pero los pezones de punta y los c. como canicas.

Rumbo Puebla Aronoso

Acabamos de allí y salimos rumbo a la Puebla de Arenoso, dimos un paseo por el embalse y por la presa y encontramos un lugar maravilloso para aparcar y comer con vistas al pueblo y al pantano. Estuvimos un rato allí y volvimos a Montanejos, descansamos un rato y salimos a visitar el pueblo.

En busca de la iglesia nos topamos con dos personas un tanto extrañas, estaban bastante deteriorados, así como sus voces, y daban algo de miedo, estuvimos comentando sobre ellos y poco después una chica nos detuvo y nos preguntó que si éramos del pueblo y que si vendíamos droga. Al parecer la muchacha había quedado con estas dos personas que habíamos avistado anteriormente para comprarles droga. ¿Qué pintas llevaríamos nosotros para que nos confundiera con ellos?

La puebla de arenoso, con el pantano debajo

Dimos una vuelta, compramos un par de cosas y volvimos a la “furgo”. Cenamos fajitas (qué ricas estaban). Estuvimos charlando un ratito viendo “el Lobo de Wall Street” y nos acostamos, estábamos reventados. NI RASTRO DE LLUVIA EN TODO EL DIA.

Siguiente día, seguimos la ruta en Montanejos

Nos levantamos a las 7 y comimos algo. Era el día de la ruta, el día esperado. Nos preparamos y nos dirigimos al inicio de la ruta.

A partir de ahí todo fue bastante fácil, solo caminar y seguir las indicaciones que nos encontrábamos por el camino. Seguimos la ruta de los estrechos, haciendo alguna pequeña modificación para que fuese un poco más extensa. Pasamos por sitios increíbles, la cueva negra, estrecho de chilla pájaros, el chorro de Montanejos, mirador Monte Copa (que estaba altísimo y era todo verde a km), la fuente de los 3 hermanos… Vimos mucha naturaleza y unas vistas al río y al pantano chulísimas. También vimos águilas y cabras montesas a pocos metros. 

Una vez llegamos abajo, dejamos las cosas en la “furgo”, cogimos toalla y una vez más directos al río.

Comimos garbanzos con cosas, y salimos rumbo a casa, pusimos gasolina, aseamos la “furgo” y la devolvimos a Road trip Adventure.

Aquí se acaba mi relato.

Aunque todavía me falta contaros un secreto:

En aquellas tierras… casi en el mirador monte copa, encontramos un bulbasur.

Jaume Oller Puig
Autor: Jaume Oller Puig

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