¿Cómo es vivir en Nimega

2 meses ago
Stefania Georgescu
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Experiencia Erasmus: Nimega allá vamos

Desde siempre quise hacer mi Erasmus en los Países Bajos. ¿El por qué? A día de hoy sigo sin saberlo exactamente. Quizás me sentía atraída por la arquitectura, el estilo de vida o su cultura. Mis tres primeras opciones fueron universidades de los Países Bajos, sabía que alguna me tocaría. Y así fue, conseguí plaza en mi primera opción, la Universidad Radboud de Nimega.  

Nimega es la ciudad más antigua de los Países Bajos y se sitúa al este del país, a pocos kilómetros de Alemania. Fue elegida Capital Verde Europea en 2018, una ciudad sostenible con muchos espacios verdes para disfrutar de la naturaleza. Con tan solo un breve paseo por la ciudad, ya te hace sentir como si estuvieras en un lugar de ensueño. 

¿Cómo instalarse en Nimega?

Uno de los mayores problemas de mudarse a esta ciudad es encontrar un lugar medianamente decente para vivir. Hay muchos habitantes y poco alojamiento. Yo tuve la gran suerte de que mi universidad se encargó de buscar una residencia en la que viví durante 7 meses y medio. La residencia en sí no era una maravilla, en general las residencias de allí no lo eran. Aunque estoy muy contenta porque tuve la oportunidad de convivir con gente de muchísimos países y vivir un auténtico intercambio cultural. La residencia se acabó convirtiendo en una pequeña burbuja donde hacíamos toda nuestra vida en común. Sin duda, las personas con las que compartí residencia han sido esenciales para que mi experiencia fuese única.

Por lo que tengo entendido, lo normal es buscar alojamiento por grupos de Facebook de la zona o quizás buscar ayuda en una agencia. Si vais a optar por la primera opción, tened mucho cuidado con las estafas y nunca adelantéis dinero. 

Lo primero que hice al llegar a Nimega fue unirme a la semana de orientación de la universidad. Me ayudó muchísimo a asentarme y conocer los lugares principales de la ciudad. Creo que es la mejor forma de integrarte cuando eres estudiante. Aparte de conocer gente también te ayudan con cosas básicas que pueden llegar a ser una odisea estando solo en un país desconocido.

La ciudad al aire libre

La estación de tren central está muy cerca de los sitios más interesantes de la ciudad. Lo mejor de este país es la facilidad que tienes de moverte y no depender del transporte público. Lo que más me fascinaba es que cada vez que hacía un mínimo de sol, todo el mundo salía a disfrutar de la vitamina D. Yo acabé haciendo lo mismo, siempre que hacía buen tiempo necesitaba pararlo todo porque no sabía la próxima vez que podría disfrutar del sol. 

Uno de mis lugares favoritos para desconectar era Kronenburgerpark, un parque precioso con un pequeño lago lleno de patos. Aquí se pueden ver restos de la muralla medieval de Nimega. Me costaba horrores pronunciar el nombre del parque y siempre me refería a él como “el parque de las cabras”. Y es que este parque tiene una zona donde conviven cabras y otros animales. Uno de mis pasatiempos favoritos era dar paseos cerca del lago, observar a los patos y hacer picnics.

Más sitios que ver sí o sí

Otro de los lugares donde me fascinaba aprovechar el buen tiempo eran las playas del río de Waal. No os esperéis unas playas como las de Las Maldivas, pero cumplen su función en verano y para pasar momentos inolvidables con amigos. Nosotros íbamos incluso cuando no hacía buen tiempo, nunca cancelábamos ningún plan por el mal tiempo. Desde estas playas hay unas vistas espectaculares a la ciudad. Lo mejor de todo es que nunca estás sola, hay muchos caballos y vacas cerca de la zona.

Y hablando de vistas, el parque Valkhof es uno de los lugares más preciosos para ver el río. Aparte de sus zonas verdes, cuenta con ruinas romanas que te transportan a otra época. Este parque estaba muy cerca de donde vivía y pasaba mucho tiempo allí. Es un sitio bastante tranquilo cuando no hay festivales y solíamos ir a comernos un helado y disfrutar de las vistas. Las heladerías de la ciudad son muy buenas, no os recomiendo ninguna en particular porque todas tienen helados riquísimos. 

Otra opción de disfrutar de la ciudad al aire libre es dando paseos en bici. Incluso se puede ir hasta Alemania en bici. Yo no tengo mucha experiencia de eso, porque no sé montar en bici. Suena atrevido irse a un país donde quizás haya más bicis que personas, pero desgraciadamente fui incapaz de aprender después de meses viviendo allí. Aún así, sigue habiendo muchísimos más planes y lugares que ver en Nimega y estoy deseando que los descubras conmigo en el próximo post de Never Unpack.

Autor: Stefania Georgescu

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